Lisboa tiene una de las historias más antiguas de Europa , habiéndose fundado la ciudad hace tres mil años. Lisboa es cuatrocientos años más vieja que Roma . Se dice que Ulises fue el primero en llegar aquí, pero lo que nadie duda es que los fenicios se asentaron en la zona hace 3000 años, dando a la ciudad el nombre de Alis Ubbo (“la orilla encantadora”).

Lisboa se hizo famosa porque después de que Cristóbal Colón emprendiera sus viajes en busca de las Indias, muchísimos marinos soñaban con hacerse a la mar para probar suerte también. Uno de ellos fue Vasco da Gama, que en 1497 se embarcó en Belém y abrió la ruta hacia las Indias bordeando Africa.

El siglo XV fue la época de máximo esplendor de la ciudad como centro de las exploraciones de los navegantes portugueses y puerto de entrada de las riquezas de África y del Nuevo Mundo.

Con el empuje de Enrique el Navegante, se desarrollaron las primeras rutas marina en busca de oro, esclavos y las primeras expediciones a las Indias. Es la época de la de la construcción de monumentos como la Torre de Belem y el Monasterio de los Jerónimos , ambos declarados actualmente patrimonio de la Unesco.

Los años gloriosos tornaron pronto en crisis, con las campañas fracasadas en el norte de África el coste de las colonias y la guerra con España, y no fue hasta fines del siglo XVII que se volvió a un nuevo periodo floreciente tras el descubrimiento de oro en Brasil. En 1755, un gran terremoto asoló la ciudad y supuso el comienzo de una época
oscura de la que Lisboa tardaría siglos en salir.